En muchas obras, uno de los errores más comunes y menos cuestionados, ocurre justo durante el colado: intentar “acomodar” el concreto con palas, varillas, tablas o incluso pisándolo. Aunque estas prácticas parecen resolver un problema inmediato de distribución, en realidad generan defectos internos que comprometen la calidad, la resistencia y la durabilidad del elemento colado.
El concreto no es un material que deba empujarse, arrastrarse o redistribuirse de forma manual una vez colocado. Su comportamiento depende de una mezcla homogénea y de una colocación controlada. Cuando se manipula de forma incorrecta, la mezcla comienza a separarse, se generan vacíos internos y se pierde la uniformidad estructural.
Qué sucede cuando se “acomoda” el concreto incorrectamente
El concreto está compuesto por cemento, agua, agregados y aditivos diseñados para trabajar en conjunto. Al usar herramientas improvisadas para moverlo, se altera ese equilibrio. Las partículas más pesadas tienden a quedarse en el fondo, mientras que la pasta se desplaza hacia la superficie, provocando segregación.
El resultado es un elemento con zonas débiles, baja adherencia al acero y mayor probabilidad de fisuras. Aunque exteriormente el colado pueda verse “bien”, internamente queda comprometido desde el primer momento.
Además, al pisar el concreto o moverlo con tablas, se introducen espacios de aire no controlados y se impide una correcta compactación, afectando directamente la resistencia final.
Herramientas improvisadas más comunes y sus riesgos
Palas y picos: arrastran el agregado grueso y separan la mezcla, generando zonas pobres en pasta.
Varillas mal utilizadas: lejos de compactar, pueden crear canales internos y provocar acumulación de aire.
Tablas o reglas: desplazan el concreto sin control, provocando desniveles internos.
Pisadas sobre la mezcla: alteran la distribución, rompen la homogeneidad y generan vacíos invisibles.
Estas prácticas suelen justificarse por falta de planeación, exceso de concreto en un punto o ausencia del equipo adecuado para su correcta colocación.
La técnica correcta para distribuir el concreto
El concreto debe colocarse lo más cerca posible de su posición final desde el inicio. La distribución se logra mediante una correcta logística de descarga, un flujo continuo y el uso del vibrador de concreto de forma adecuada, sin sustituirlo por herramientas improvisadas.
El vibrado no sirve para mover el concreto de un lugar a otro, sino para eliminar aire atrapado y asegurar una correcta compactación. Usarlo como medio de desplazamiento es otro error frecuente que genera segregación.
Una obra bien ejecutada evita la necesidad de “acomodar” el concreto, porque la colocación se planifica desde antes del colado.
Conclusión
Evitar este error implica capacitar a la cuadrilla, respetar los procedimientos técnicos y entender que el concreto no se corrige después: se coloca bien desde el inicio. Cada movimiento innecesario es una alteración directa a su desempeño estructural.
Al final, la calidad del colado no depende solo de la mezcla, sino de cómo se ejecuta en obra.
Como respaldo técnico general, COBOPREMEX promueve prácticas de colocación responsables y ejecución controlada para asegurar concretos uniformes, durables y estructuralmente confiables.
