El colado por etapas es una práctica común en obra, ya sea por limitaciones logísticas, programación de cuadrillas o condiciones del proyecto. Sin embargo, lo que a simple vista parece una solución práctica puede convertirse en un punto crítico para la resistencia, la continuidad estructural y la durabilidad del concreto si no se ejecuta correctamente. Entender cuándo conviene colar por fases y cuándo es mejor evitarlo es clave para tomar decisiones técnicas acertadas en obra.
Desarrollo
¿Qué es el colado por etapas?
Consiste en vaciar el concreto en diferentes momentos, separando el elemento estructural en fases. Esto puede ocurrir en losas, muros, columnas o cimentaciones, dejando un intervalo de tiempo entre un colado y otro.
Ventajas del colado por etapas (cuando está bien planeado)
- Control operativo: Permite trabajar con volúmenes manejables y adaptar el colado al ritmo de la obra.
- Facilidad logística: Útil cuando hay accesos limitados, restricciones de horario o suministro programado.
- Correcciones intermedias: Da oportunidad de revisar niveles, alineaciones o armados antes de continuar.
Estas ventajas solo se materializan cuando existe planeación técnica, definición clara de juntas y control estricto de tiempos.
Riesgos técnicos más comunes
El principal problema del colado por etapas es la pérdida de continuidad estructural. Cuando una etapa ya comenzó a fraguar y se vierte concreto nuevo encima, se genera una junta fría. Si esta no se trata correctamente, aparecen riesgos como:
- Juntas débiles: Zonas donde el concreto no trabaja como un solo cuerpo.
- Diferencias de resistencia: El concreto nuevo y el anterior pueden comportarse distinto ante cargas.
- Baja adherencia: Especialmente si la superficie quedó lisa, sucia o seca.
- Fisuración prematura: Las juntas mal ejecutadas concentran esfuerzos y se vuelven puntos de falla.
En elementos estructurales críticos, estos errores no siempre son visibles de inmediato, pero sí afectan el desempeño a largo plazo.
Errores frecuentes en obra
- Colar sin definir previamente la ubicación de las juntas.
- Dejar pasar demasiado tiempo entre etapas sin preparar la superficie.
- No limpiar ni humectar adecuadamente el concreto endurecido.
- Reanudar el colado cuando el concreto anterior ya perdió capacidad de adherencia.
Estos errores convierten al colado por etapas en una mala decisión técnica, incluso si parecía necesaria desde el punto de vista operativo.
¿Cuándo es mejor evitar colar por etapas?
- En elementos estructurales continuos que deben trabajar como una sola pieza.
- Cuando no se puede garantizar una correcta preparación de la junta.
- Si los tiempos entre colados son largos y no hay control sobre el estado del concreto previo.
- En zonas donde la carga estructural es elevada o crítica.
En estos casos, un colado continuo bien coordinado suele ser la opción más segura.
Conclusión
El colado por etapas no es bueno ni malo por sí mismo: es una decisión técnica que debe tomarse con criterio. Cuando se planifica correctamente, puede resolver retos operativos; cuando se improvisa, introduce riesgos estructurales difíciles de corregir. La clave está en entender que cada junta es un punto sensible del elemento y tratarla como tal. En obra, la continuidad del concreto no depende solo del material, sino de cómo y cuándo se coloca.
Como respaldo general, COBOPREMEX promueve prácticas de colado bien coordinadas y técnicamente fundamentadas, enfocadas en lograr estructuras seguras, durables y correctamente ejecutadas desde la primera etapa.
